Logo LVM
 
El Liceo en Twitter
 
El Liceo en Youtube
 
Logo instagram
 
 
¡Hasta siempre, Chicha!
El Liceo Víctor Mercante despide con profundo dolor y respeto a una de las fundadoras y presidentas de Abuelas de Plaza de Mayo y entrañable defensora de los derechos humanos. Será siempre nuestra compañera y ejemplo de lucha para toda la comunidad educativa. Querida Chicha, seguiremos buscando a Clara Anahí. Sus restos fueron velados en la Sala del Consejo Superior del Rectorado de la UNLP.
Querida Chica

 

A los 94 años y luego de más de 40 de búsqueda incansable para encontrar a su nieta Clara Anahí, arrebatada durante la última dictadura cívico-militar, falleció el pasado 20 de agosto en la ciudad de La Plata una de las fundadoras y presidentas de Abuelas de Plaza de Mayo María Isabel Chorobik de Mariani, “Chicha”.
Chicha nació en San Rafael, Mendoza, el 19 de noviembre de 1923. Estudió en la Academia de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Cuyo, como así también en la Escuela Superior de Bellas Artes de la UNLP. Trabajó como docente en la Escuela Nacional de Educación Técnica Nº 1 de La Plata y durante veinticinco años se desempeñó como profesora de Educación Visual e Historia del Arte en el Liceo “Víctor Mercante”. Ejerció como Jefa del Departamento de Educación Estética del mismo establecimiento hasta su jubilación.

El 24 de noviembre de 1976, en plena dictadura cívico-militar, las fuerzas de seguridad atacaron en La Plata la casa de su hijo Daniel Mariani y su nuera Diana Teruggi, ambos militantes de la agrupación Montoneros. Allí se encontraba su pequeña hija Clara Anahí, de apenas tres meses de vida. En aquella casa -actualmente un sitio de memoria que ha sido declarado de Interés Municipal, Patrimonio Cultural de la Provincia y Monumento Histórico Nacional-, funcionaba la imprenta clandestina de la revista “Evita Montonera”. En el ataque, Diana Teruggi murió junto a otros cuatro militantes, y Clara Anahí fue secuestrada. Al año siguiente también fue asesinado Daniel Mariani.
A partir de aquella trágica jornada, comenzó la lucha incansable de Chicha Mariani por recuperar a su nieta. Recorrió cuarteles, comisarías, juzgados e iglesias sin lograr encontrarla. En aquella búsqueda conoció la indiferencia, padeció el maltrato y hasta sufrió amenazas.

Junto a Alicia Zubasnabar de De la Cuadra, “Licha,” con quien se vinculó a mediados del año 1977, decidieron crear una organización que nucleara a las abuelas que buscaban a sus nietos desaparecidos. Eran momentos dramáticos para los familiares de las personas desaparecidas: la indefensión y la impotencia se sumaban a la ausencia de respuestas gubernamentales, eclesiásticas y judiciales, mientras que los recursos de habeas corpus eran rechazados sistemáticamente.
En una entrevista que diera en julio de 2006, Chicha comentó: “Licha buscó a las otras abuelas que ya conocía de la Plaza de Mayo, nos reunimos y decidimos empezar a trabajar juntas. Éramos 12 en ese momento. Primero nos dimos a conocer como Abuelas Argentinas con Nietos Desaparecidos. Pero fuimos creciendo, la gente empezó a conocernos y a llamarnos las Abuelas de Plaza de Mayo”. En 1989, por diferencias con otras miembros, Chicha dejó Abuelas y posteriormente fundó la Asociación Anahí, en honor a su nieta desaparecida, Clara Anahí Mariani.


Durante todos estos años, “Chicha” se convirtió en un símbolo de la lucha por la búsqueda de los niños y las niñas robados/as por la dictadura cívico-militar, una entrañable defensora de los derechos humanos y luchadora inclaudicable en la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia, participando en los juicios contra responsables de delitos de lesa humanidad cometidos durante ese periodo. Por todo esto, en 2010, “Chicha” recibió el título de Doctor Honoris Causa de la UNLP, y ese mismo año se colocó su nombre en el Salón de Actos del Liceo.

Durante el velatorio, realizado en el Salón del Consejo Superior de la UNLP, Constanza Erbetta, Directora del Liceo, expresó: “Con profunda tristeza despedimos hoy a Chicha Mariani, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo y quien siendo presidenta de Abuelas buscó y encontró a 59 nietos apropiados. Protagonista fundamental en la presentación de pruebas en los juicios de lesa humanidad. Luchadora inclaudicable en la búsqueda de memoria, verdad y justicia.”
“Chicha fue una artista plástica que dedicó mucho amor a la docencia siendo profesora de Historia del Arte del Liceo y Jefa del Departamento de Estética durante más de 25 años. Siempre nos contaba que cuando descubrió la docencia se sorprendió de cuánto le gustaba estar con chicos y chicas en las aulas, dejándose sacudir por las inquietudes de los y las jóvenes, aceptando los desafíos de estar a la altura de la curiosidad estudiantil. Chicha formó generaciones a las que supo transmitir el significado de la lucha por los derechos humanos, respetando y generando profundos lazos afectivos y amorosos con todos y con cada uno de aquellos con quienes interactuaba. Lazos afectivos que se forjaron en el compromiso de búsqueda de Clara Anahí y de todos los nietos y nietas”, señaló Erbetta.
En el final de su intervención, Constanza Erbetta afirmó: “Chicha es y seguirá siendo para nosotros ejemplo de lucha. Nuestro Salón de Actos lleva su nombre y toda la comunidad educativa y todos y cada uno y cada una de nosotros llevamos su marca. Una marca que tal como lo testimonia la presencia de las y los estudiantes que están aquí presentes despidiéndola es indeleble. Chicha, tenemos la firme convicción de continuar tu lucha. Chicha, querida abuela, todos nosotros seguiremos buscando a Clara Anahí.”

Luego, Erbetta leyó unas palabras dedicadas a Chicha que fueron escritas por Julieta Suárez, ex estudiante del Liceo:
 
Con un dolor enorme hoy despedimos a Chicha.
Su nombre lo escuché por primera vez en 2011, el salón de actos de mi escuela se llamaba así: Salón de Actos Chicha Mariani. Yo era chica todavía, pero me acuerdo que pensé "uh, esta persona debe ser re importante". A lo largo de mi tránsito por el Liceo fui descubriendo que Chicha cada día de su vida hacía algo grande y que ella era enorme, fui preguntándome yo también por Clara Anahí, ansiosa de que apareciera, quería que pudiera encontrarse en un abrazo de memoria, verdad y justicia con su abuela. Ese abrazo no fue posible, hoy Chicha no está y todo parece un panorama desolador. Porque yo cuando era más chica creí que esta abuela era mi abuela super heroína, que me iba a cuidar y proteger de todos los monstruos como Etchecolatz. Hoy me sentí más sola, sentí este lugar un mundo más injusto, pero me encontré hablando con mis amigxs y compañerxs y pude ver que Chicha está en cada unx de nosotrxs, plantó la semillita de la lucha, del compromiso, de la verdad, de la memoria. Es nuestra tarea seguir con lo que ella empezó hace ya muchos años, teniendo como bandera la de las abuelas y madres, la de los 30 mil, peleando cada instante contra cada injusticia.
Hoy ese nombre en un salón de actos -que por curiosa investigué y aprendí que Chicha se había dedicado a la docencia en el mismo colegio que habité por 6 años-, es más que eso, es el nombre de una verdadera militante de la memoria y la justicia, de una luchadora incansable, un nombre con rostro, el rostro de la lucha, de la resistencia. Nos corresponde seguir militando, seguir buscando a Clara, se lo debemos.
Hasta la victoria siempre, querida Chicha, decía Julieta.

Nosotros decimos, seguiremos buscando a Clara Anahí. Hasta siempre, querida Chicha.

 


 
 
 
 
 
 
Atajo UNLP